Adicción al juego -Ludopatía-

Información:

La ludopatía generalmente empieza a comienzos de la adolescencia en los hombres y entre los 20 y 40 años en las mujeres.

La Ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo recoge en su clasificación Internacional de Enfermedades de tratamiento en el año 1992.

Podemos afirmar, llegado este punto, que la ludopatía es un trastorno del comportamiento.  Entendiendo el comportamiento como la expresión de la psicología del individuo, que consiste en la pérdida de control en relación con un juego de apuestas o más, tanto si incide en las dificultades que supone para el individuo dejar de jugar cuando está apostando como si nos referimos a mantenerse sin apostar definitivamente en aquel juego o en otros. Estas dificultades siguen un modelo adictivo en la mayoría de los casos, tanto en la manera en como se adquiere o mantiene el trastorno, como en las distorsiones de pensamiento, emocionales y comunicacionales que provoca y, desgraciadamente, en los efectos desastrosos en las relaciones familiares y amorosas del jugador .

A pesar de los intentos de los ludópata por dejar el juego, la mayoría vuelve a recaer y continúa jugando a pesar de la destrucción social, familiar y personal que acarrea el mantenimiento de esta conducta. Es más, el jugador se siente "vacío", inquieto e irritable cuando no tiene posibilidad de apostar. Aunque durante determinadas temporadas muchos jugadores consiguen apartarse de las máquinas o de los bingos y casinos o de las salas de juego, lo más habitual es desarrollar la conducta de juego durante largos períodos de tiempo y recaer muchas veces.

La familia sufre las consecuencias de este problema pues el paciente siempre acaba mintiendo para poder explicar sus ausencias o la desaparición del dinero. Debido a esta patología o enfermedad, puesto que no es un vicio ni un hábito, los pacientes acumulan las deudas y recurren a soluciones desesperadas para volver a conseguir dinero y así recuperar el dinero perdido, esto lo realizarán nuevamente a través del juego, con pequeños hurtos o pidiendo nuevos créditos para tapar las deudas más difíciles de ocultar.

Para apoyar la intimidad y confidencialidad de nuestros pacientes no realizamos terapias grupales, manteniendo de esta manera el tratamiento de su adicción de manera completamente confidencial.

Tratamiento:

La mayoría de los ludópatas o adictos al juego comienzan un tratamiento bajo presión o por motivación externa, más que por aceptar voluntariamente la necesidad de tratamiento y el reconocimiento de que tienen un problema.

El tratamiento de las personas con ludopatía comienza con el reconocimiento del problema. La ludopatía a menudo está asociada con la negación y las personas que la padecen con frecuencia se niegan a aceptar que tienen un problema o que necesitan tratamiento. En nuestro centro todo el tratamiento se realiza de manera ambulatoria.

Se ha demostrado que la mejor terapia para el tratamiento de la ludopatía es la terapia cognitiva conductual (TCC). Se han realizado unos pocos estudios sobre medicamentos para el tratamiento de la ludopatía. Los resultados  sugieren que los antidepresivos y los antagonistas opioides pueden ayuda a tratar los síntomas de esta enfermedad.

Los pasos de la terapia son:

1- Evaluación mental, diagnóstico, realización de pruebas complementarias.

2- Evitar problemas de consumo de drogas y alcohol, tratamiento de Ansiedad, Depresión, Problemas financieros, sociales y legales (incluyendo una bancarrota, divorcio, pérdida del trabajo, ir a prisión), prevención de Intentos de suicidio. Tratamiento farmacológico y psicológico.

3- Análisis de comportamiento adictivo

4- Balanza de decisiones, sembrar la ambivalencia

5- Plan de cambio

6- Plan de urgencias, prevención de recaídas, para mantener la abstinencia al juego.

Como consecuencia de la enfermedad, el afectado puede tener trastornos afectivos como depresión, o trastornos de ansiedad. Estos pacientes según los últimos estudios son susceptibles de padecer ataques cardíacos (consecuencia del estrés) e incluso pueden tener ideas suicidas por desesperación si no reciben tratamiento.